Adquiriendo herramientas para una educación emocional efectiva

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Y tú como papá ¿Crees tener las herramientas necesarias para enseñarle a tu hijo a controlar sus emociones?

Como padres de familia muchas veces no sabemos cómo controlar los berrinches de nuestros hijos, llegamos del trabajo e intentamos recuperar el tiempo perdido pero en ocasiones nos llegan a desesperar tanto que solo quisiéramos tener un tiempo libre para nosotros e ir al cuarto más obscuro de la casa para gritar, evitando así la posibilidad de agarrar a tu hijo, amarrarlo y taparle la boca.

¿Qué puedo hacer? La inteligencia emocional es parte fundamental de la educación que debe existir en casa y para poderla enseñar y transmitir debemos de ser capaces primero nosotros de adquirirla.

¿YO COMO PAPÁ-MAMÁ? En efecto. ¿Cómo podríamos enseñar algo que no podemos controlar?

Es muy importante que todos conozcamos nuestras propias emociones o de lo contrario los sentimientos nos van a manejar a nosotros y no vamos a llegar a tener respuestas asertivas en la educación de nuestros hijos.

¿Cómo te sientes cuando tu hijo no te pone atención cuando le estás hablando? ¿Cómo te sientes cuando es grosero, o cuando no quiere hacer la tarea o no quiere comer? Hay infinidad de cuestiones por las cuales puedes llegar a sentirte frustrado y llegar a desesperarte tanto que en ocasiones llegas a tener actitudes con ellos que realmente no querías haber hecho y aquí llega la culpabilidad.

La culpa es innecesaria porque lo que sostiene la culpa es el enojo. Me siento culpable por lo que hice pero lo sigo haciendo y se genera un patrón, la culpa no resuelve por si nada pero si le agrego arrepentimiento yo me comprometo conmigo a no volverlo a hacer porque el arrepentimiento si nos permite la posibilidad de un cambio y la culpa no. La culpa es un patrón repetitivo.

Yo reconozco que me equivoque, viene el tema de la consciencia entonces me arrepiento y no lo vuelvo a hacer. La disculpa verdadera en un cambio de conducta es no volverme a disculpar por lo mismo. Es la consciencia más el cambio de conducta.

 

¿Qué relación te gustaría tener con tu hijo a partir de hoy?

Constantemente existe una lucha en tu interior sobre tus emociones y sentimientos al no tener la respuesta que deseas de tu hijo, sin embargo, esta respuesta en ocasiones difiere mucho de la personalidad y temperamento de tu hijo; es decir, tú esperas que sea de una forma pero realmente él es diferente. ¿Por qué? A pesar de que seas su padre, seas su madre él ha tenido experiencias totalmente diferentes a las tuyas y no puedes esperar a que responda de la misma manera en que tú lo hubieras hecho.

Pero siempre hay que diferenciar lo que tu hijo ES y lo que HACE. Lo que realmente te llega a molestar es su comportamiento y no su esencia. Lo único que necesitas es tener las herramientas y estrategias indicadas para poder lidiar con su comportamiento.

Claro que siempre vamos a querer ser los mejores padres aunque ni siquiera hayamos estudiado para serlo y hay momentos que ni siquiera sabemos si lo que estamos haciendo está bien, simplemente creemos que es lo correcto, esto claramente nos genera un miedo terrible al no saber para dónde dirigirnos, pero es importante que sepas que educar a un hijo desde el miedo, desde la duda y el pánico, no es la mejor opción. No quieres reflejar miedo, no quieres aparentar pánico ni duda de lo que estás haciendo porque tu hijo lo estará percibiendo.

Demos un ejemplo: “Yo NO quiero que mi hijo sea una persona viciosa” “Yo NO quiero que mi hija sea irresponsable” etc.

Eso es ver desde el miedo, porque nos da miedo que actué de una u otra manera. ¿Y por qué no mejor ves desde tus motivaciones? Desde la persona que quieres que sea tu hijo, solo así realmente te enfocarás en ello.

Te daré algunas estrategias que te ayudarán a acercarte más a tu hijo y tener una mayor comunicación que por añadidura te ayudará a liberar tus emociones.

Hazle saber a tu hijo lo que más te gusta.

Hemos de reconocer que les decimos más veces a nuestros hijos lo que no nos parece que hagan y no tanto lo que nos gusta de ellos.

Hagámoslo más seguido y reconozcamos que también tienen muchas cosas buenas, eso fortalece el vínculo familiar y la tensión por ambas partes desaparece poco a poco, no todo es regaño y exigencia, también te puedes dar un tiempo para abrir tu corazón con tu hijo y decirle todo cuanto amas de esa personita tan especial. Incluso podrías tener ideas más creativas como escribirle una carta, llevarlo a un baile entre padre e hijo, cocinar juntos, elegir por lo menos un día a la semana para compartir tiempo juntos y hacerle saber cuánto lo amas y porque.

Cada quien tiene su espacio.

No es necesario que todo el tiempo tenga que estar cuidando los pasos de su hijo. Tiene que confiar en la educación que se le ha dado para que el confíe en ti.

Todos necesitamos tiempo a solas para poder procesar todas las emociones tanto positivas como negativas, tú también como papá y mamá tienes que darte ese descanso mental, no te sientas mal por dejarlo unos momentos en el día.

Y si trabajas todo el día con mayor razón tienes que darte unos minutos para descansar física y mentalmente por más que quieras reponer el tiempo perdido con tu hijo es mejor que ese tiempo sea de calidad y no sea un tiempo frustrado y sin algún tipo de comunicación.

El control no funciona.

Normalmente muchos padres de familia coinciden en que la etapa de la niñez es la que más disfrutaron con sus hijos. ¿Por qué? ¡Porque nos encanta el control! Tener que decirle al niño lo que tiene que hacer, lo que no, cómo hacerlo, dónde hacerlo, absolutamente todo y muchas veces esto limita en gran medida su creatividad, los tratamos como si no pudieran pensar por ellos mismos, claro que hay situaciones en las que requieren de nuestra orientación ya que es parte de la educación que se debe de recibir como seres humanos pero ¿Por qué querer siempre controlar la situación?

El control no funciona con los seres humanos porque el control siempre se pierde, es inherente al ser humano porque cada ser humano es único, es independiente. Lo mejor es negociar con ellos y preguntarnos qué relación queremos con ellos a partir de hoy. Puedes preguntárselo también y entre ambos decidir lo mejor, sin gritos, sin regaños sin sentido que no nos harán llegar a ningún lado. Educar no es lo mismo que controlar.

Congruencia, constancia y consecuencia.

Tres palabras que deberían estar en nuestra vida diaria, no solo con nuestros hijos sino de forma personal.

Los padres que siguen esta regla tienen la total garantía de que habrá buenos resultados, el único pequeño detalle es que esta regla los compromete también a ellos a ser de la misma manera.

La Congruencia

Se basa en el ejemplo. Si queremos hijos ordenados, amigables y sinceros debemos ser los primeros en ser así.

Hay una frase incongruente que dice: Haz lo que digo, pero no lo que hago. Además de incongruente es inoperante porque lo que se imita es el ejemplo antes que las palabras. Lo más común es que si tratas a tus hijos con cortesía y respeto ellos harán lo mismo con los demás.

La constancia

Equivale a no quitar el dedo del renglón. ¡Cuántas veces nos sentimos cansados, sin ganas de corregir a los hijos porque cometen los mismos errores todos los días o simplemente nos hacemos los sordos o los ciegos y dejamos pasar actitudes con las que no estamos de acuerdo. Sino es constante tiene ya parte de la batalla perdida.

Es la base para adquirir hábitos: terminar la tarea empezada, poner en orden los juguetes, ver la televisión solo a la hora permitida, y más.

La repetición constante de las reglas establecidas nos llevará a las metas que queramos alcanzar. Es aquí donde el cansancio, los estados de ánimo, la impaciencia y la comodidad nos ponen duros obstáculos para no ser constantes con lo que exigimos a nuestros hijos.

Sino permite excepciones, verá los resultados más pronto de lo que se imagina.

Las consecuencias

Cada acción buena o mala tiene consecuencias o, lo que es lo mismo, cada causa tiene un efecto.

Con solo esta idea que se grabará a fuego en la mente de los pequeños, se evitaría  muchas desgracias a futuro.

¡Hay que permitir que experimenten las consecuencias de sus propios actos! Si les resolvemos todo les hacemos un gran daño y les robamos  la gran oportunidad de crecer y madurar.

Las naturales consecuencias son de gran ayuda para nosotros los padres, ni siquiera deberíamos de enojarnos cuando llegue a tirar algún líquido en la mesa o cualquier otro lugar, lo único que debes hacer es enseñarle como debe limpiar y decirle que tenga más cuidado la próxima vez. Eso evitará la frustración que un regaño innecesario podría generar en su hijo.

Las consecuencias actúan por sí solas, ellas marcarán el autocastigo del niño y así, en la próxima ocasión tendrá más cuidado y no habrá motivo de enojo.

Hemos llegado al final de este artículo, revísenlo cuantas veces sea necesario para que no olviden aplicar ninguna estrategia, más adelante hablaremos de lo que pueden aplicar con sus hijos para trabajar con su inteligencia emocional, no olviden que primero se requiere que ustedes la adquieran para poder transmitirla.

Por Andrea Garza Cajiga

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